"Siendo la revolución su único lujo, se precipita hacia ella, no tanto para obtener algunos beneficios o mejorar su suerte, sino para adquirir también su derecho a la insolencia, ventaja que le consuela de sus decepciones habituales, pero que pierde tan pronto como son abolidos los privilegios del desorden. Como ningún régimen le asegura su salvación, el pueblo se amolda a todos y a ninguno[...] y a lo único que puede aspirar es a cumplir honestamente con su misión de vencido. " E. M. Cioran
Historia y Utopía.
¿Qué es lo que decide en mi? ¿Qué me manipula? ¿Es un orden social, una memoria colectiva? ¿Hay un otro en mi? ¿Hay algo más allá de lo que yo creo ser consciente? ¿Cómo me ve el otro?
Las marchas y protestas donde se saquean comercios y grafitean sus fachadas tienen por objetivo mostrar un poder hacia el otro, más allá de que en estos momentos las manifestaciones sirvan como catarsis después del encierro y, en algunos casos, enojo por malos tratos que reciben por parte de la policía. También queda claro que hay abuso de poder, que se han violado los derechos de los ciudadanos. La crisis que ahora se vive por la pandemia ha hecho que la gente se de cuenta o sienta que permanece en una prisión y que prefiera la "libertad" a costa de todo, incluso de poner en riesgo su propia salud.
Cuando se privó de la libertad a toda una nación, se revelaron algunas cosas, prevalecía y se extrañaba una forma de "esclavitud" hacia un amo que pueden ser los bienes materiales o el círculo laboral/social, aún así esa esclavitud es llamada libertad, hace sentir a la gente que es libre, pero con el brote del virus el gobierno empezó la fase de aislamiento, de distanciamiento físico e hizo sentir a la gente en prisión y la prisión es peor que la esclavitud.
Cada persona que marcha lo hace por una causa propia que al final lleva a un bien comun o colectivo y hay otro tipo de persona que con violencia busca hacerse de bienes materiales, que su existencia gira entorno a sentirse revolucionario por saquear comercios y romper anuncios publicitarios, a jugar un papel de salvador y víctima a la vez ante un gobierno opresor, es el tipo de persona llamada "capitalista de closet" odia el capitalismo y por eso rompe y saquea a los ricos para "dárselo" a los pobres. Saquean tiendas de conveniencia, reparten el motín pero cuando se trata de tiendas de ropa cada quien entra y escoge lo que más le gusta sobre todo si se trata de marcas que te hacen pertenecer a un estatus.
El individuo se siente amenazado por la pérdida de poder, por las normas y por las leyes que se le imponen, amenaza que siempre está en el aire. El otro es un orden simbólico social, basado en el lenguaje y por lo tanto formando identidad, siempre se buscará un enemigo externo que sirva de mediador para la unificación y para que aleje el riesgo de que la violencia se presente dentro de su grupo social.
Porque el único consuelo que les queda es aspirar a ser iguales por lo menos superficialmente a ese sector de la población que detestan, su falsa libertad que pregonan esta esclavizada a los productos y vestimenta, manifestando así que está demostrando un reconocimiento ante lo colectivo, reconocimiento que le fue arrebatado o privado y que ahora busca mediante los objetos. Es algo que se busca incesantemente en el otro, un anhelo de poseer las cosas materiales ya sea para usarlas o destruirlas, Asi el valor material y simbólico le da una identidad perdida al saqueador o "anarquista" como prefieren llamarse.
El saqueador busca apropiarse de cosas robadas, desde lo material hasta lo simbólico de ahi el éxito de la piratería, que se apropia de una identidad que dice odiar pero que al mismo tiempo la busca usando vestimentas con marcas visibles que evidentemente no son originales, una playera con estampado de Hermés o Gucci se vende más que una con un estampado cualquiera así que a la hora de comprar se quiere demostrar el poder adquisitivo que pude tener uno.
Entre este bloque que causa el sistema financiero mundial y que ejerce un poder en cada individuo y sus efectos van desde intentar adaptarse al progreso o renunciar y soltar eso que uno piensa que le ata, porque eso es sinónimo de salud mental. No es que estemos subyugados sino es el deseo, la avidez por las cosas materiales.
En definitiva el anarquismo busca la abolición del estado, la igualdad aunque en muchos casos sólo sea para un grupo determinado, se somete más a sus valores, como la solidaridad que a las posesiones materiales y hay otros grupos que se rigen más por lo contrario: moldear la ley a su conveniencia, saquear y destruir manejados más por la ira y la envidia.
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