EN DEFENSA DE KING KONG



"De modo que escribo desde ahí, desde aquellas, las no vendidas, las piradas, las rapadas, las que no se saben vestir, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen el comedor podrido, las que no saben cómo manejarse, a las que los hombres no les regalan nada, las que cogerían con cualquiera con tal de que acepte cogérselas, las más putas, las trolitas, las mujeres que siempre tienen la concha seca, las que tienen panzas gordas, las que quisieran ser hombres, las que creen que son hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les chupan un huevo los hombres pero les interesan sus amigas, las que tienen un culo gigante, las que tienen pelos tupidos y bien negros y que no se van a depilar, las mujeres brutales, ruidosas, las que rompen todo al pasar, a las que no les gustan las perfumerías, las que se ponen rouge demasiado rojo, las que están demasiado mal hechas para vestirse como calentonas pero que se mueren de las ganas, las que quieren ir con ropa de hombre y barba por la calle, las que quieren mostrar todo, las que son pudorosas por complejo, las que no saben decir no, a las que encierran para someterlas, las que dan miedo, las que dan lástima, las que no dan ganas, las que tienen la piel fláccida, la cara llena de arrugas, las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con que les rompan la nariz para hacerse otra pero que no tienen dinero para hacerlo, las que ya están demasiado feas, las que sólo cuentan con ellas mismas para protegerse, las que no saben dar seguridad, a las que les importan tres carajos sus hijos, a las que les gusta tomar hasta revolcarse por el suelo de los bares, las que no saben portarse; lo mismo que, y ya que estoy, para los hombres que no tienen ganas de ser protectores, a los que les gustaría pero no saben cómo, los que no saben pelear, los que lloran de buena gana, los que no son ambiciosos, ni competitivos, ni bien dotados, ni agresivos, los que son miedosos, tímidos, vulnerables, los que preferirían cuidar la casa antes que ir a trabajar, los que son delicados, pelados, demasiado pobres para gustar, a los que tienen ganas de que se la pongan, los que no quieren que cuenten con ellos, los que tienen miedo cuando están solos de noche.

Porque el ideal de la mujer blanca, atractiva pero no puta, bien casada pero no relegada, que trabaja pero sin ser muy exitosa, para no humillar a su hombre, flaca pero no neurótica con la comida, que sigue indefinidamente joven sin que la desfiguren los cirujanos estéticos, que se siente plena con ser mamá pero no es acaparada por los pañales y los deberes de la escuela, buena ama de casa pero no sirvienta tradicional, culta pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen siempre frente a los ojos, que deberíamos esmerarnos para parecernos a ella, más allá de que parece aburrirse mucho por poca cosa, de todas formas nunca me la crucé, en ningún lugar. Creo que no existe."

Teoría king Kong, Virginie Despentes. Edit. Literatura Random House, 2019. 


La ferocidad con la que escribe es inigualable; escribe con lucidez, con pasión. Este es un libro incómodo, que no se mete en cosas teóricas sino que recorre con una firmeza avasalladora los caminos más incómodos del feminismo como lo es la prostitución, la pornografia y el abuso sexual. A través de sus anécdotas hace una denuncia hacia el rol que ha tenido y en el que se le ha encasillado, los abusos que ha sufrido y experiencias que la han marcado de por vida; todo le ha válido para ser lo que es hoy: Virginie Despentes. 

Esa dinámica de cómo debe ser una mujer y como debe ser un hombre suele ser agobiante, el feminismo que plantea es una lucha que corresponde a ambos géneros, se trata de una emancipación de los cuerpos que sirven al capitalismo, cuerpos que pertenecen a lo colectivo, una lucha que pertenece a los más desprotegidos y marginados de la sociedad. 

La autora hace hincapié al poder que viene del capitalismo, el cual carece de un género como tal y que se relaciona de forma parcial con la autoridad que nada tiene que ver con la masculinidad y sus variantes; es más, ella afirma que su virilidad la salvó en más de una ocasión de sufrir abusos, virilidad que está asociada prácticamente al macho, al que tiene el poder, como si se tratase de algo casi biológico, inherente a él. 

Su feminismo apunta a marcar esas diferencias entre los sexos pero no de forma negativa o como protesta sino haciendo ver que precisamente esas diferencias son las que importan al momento de mantener una lucha contra el poder que no distingue géneros y que absorbe todo a su paso, se moldea a cualquier cuerpo y a casi cualquier rebelión, es donde el feminismo desfallece al entregarse al capitalismo asumiendo que el patriarcado es la autoridad, el poder que hay que derrocar. 

Se trata del Uno, de la singularidad en la que King Kong es lo más salvaje, carente del lenguaje, sólo es poder, no es rey ni ninguna divinidad, mucho menos un macho, un hombre; Kong aquí es lo único, no hay otros iguales y su origen es incierto, desconocido. Sólo está invadido por su naturaleza primitiva que lo hace Único, llamarlo Rey o Reina, sólo lo situaba hasta un límite donde fenece el lenguaje y que es donde hace presencia la ausencia de algo que falta, de una identidad que otorga al sujeto un lugar en el lenguaje; por lo tanto ya es absurdo, por el abuso mismo del lenguaje, afirmar que King Kong es macho. Sólo es poder. 

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